Poca presentación le hace falta a este argumento: está claro que si te vas a embarcar en un viaje de 8.000 Kilómetros en coche es porque te gusta conducir. Y para que conducir te guste, dos cosas son fundamentales:
Por un lado el aparato que conduces no puede ser una castaña soviética de hace 40 años con olor a gulag, frenos de bicicleta, suspensión de gelatina, y caja de cambios de tractor.
Y por el otro lado, el lugar por el que conduces tiene que
dibujarte una sonrisa de gilipollas según vas tragando kilómetros, bien sea un
puerto de montaña revirado, un circuito para quemar goma, o algo como lo que tratamos
en esta entrada, una carretera de esas que trasciende el concepto clásico, algo
que hay que ir a visitar expresamente, y no porque lleve de la ciudad A al pueblo
B: La Overseas Highway.
Esta autopista monumental discurre a lo largo de 181 Km
desde Key West hasta los alrededores de Miami, dejando a un lado el Golfo de México
y al otro el Atlántico. Su singularidad hizo que fuera nombrada en 2001 Florida
Scenic Highway. Y recientemente ha recibido el honor de ser reconocida como All-American
Road, lo que va un paso más allá. Para llegar a ser All-American, las
carreteras deben tener unas características especiales de manera que (oficialmente,
y no sólo para freaks como nosotros) merezca la pena coger el coche y
recorrerlas porque sí.
En este caso, los puentes de varias millas de longitud sobre
las aguas caribeñas, los cayos sembrados de palmeras, las puestas de sol sobre
el golfo, los manglares, los delfines, los garitos de marisco que la flanquean…
parecen razones más que suficientes para que millones de personas cojan el
coche y vayan y vuelvan por esta carretera cada año.
La Overseas aprovecha tramos de lo que fue en su día una línea
de ferrocarril que entró en funcionamiento en 1912. Un huracán se llevó por
delante importantes secciones en 1935, de manera que la compañía que la
explotaba no pudo afrontar los gastos de su reparación y tuvo que vender lo que
quedaba de la línea al Estado de la Florida.
Años después se comenzó su reconstrucción como carretera,
abandonando a un lado algunos de los puentes
del antiguo ferrocarril, por estar demasiado dañados o por no tener la anchura
suficiente para meter la carretera a través de ellos. Y más recientemente, allá
por los 80 (con Sonny Crockett regalándonos glamour policiaco), la autopista
fue reconstruida, incluido el famoso Seven Mile Bridge.
El Seven Mile Bridge es la obra más destacada de esta
autopista. Como su propio nombre indica (no se han partido el cráneo) recorre
casi 7 millas sobre el mar, conectando Knight’s Key con Little Duck Key.
El antiguo Seven Mile cortado a la salida de Pigeon Key. Imagino que para que nadie venga a echar piques o se metan a probar la velocidad máxima de su Corvette... qué lástima.
Actualmente hay dos puentes: el antiguo de 1912, hoy cortado, que se conserva
prácticamente entero pero que ahora ya sólo se usa como acceso a Pigeon Key y
para que los jubilados yankees tiren la caña; y el moderno, terminado en 1982, construido
en el lado atlántico del antiguo, y que es por el que discurre el tráfico.
Ambos puentes son casi paralelos, aunque el nuevo ya no pasa por Pigeon Key.
Pigeon Key
El nuevo puente tiene 440 vanos casi a ras de agua, aunque como se
ve en la foto, en el centro se eleva 20 m para facilitar el paso de las
embarcaciones. No permiten alegrías con el acelerador que te lleven más allá de 55 Mph, pero también tiene un límite mínimo de 40. Así que cruise control y pista, no es el momento ni el lugar para perder tiempo mirando un velocímetro.
Otra de las imágenes que nos han calentado para montar este viaje
Después de la parrafada, viene la pregunta: ¿Y qué haremos
nosotros por aquí? Pues creo que no llegaremos hasta Key West, porque ir y
volver desde Miami pasa de los 500 Km, aunque con el palote de recién
aterrizados igual se nos cruza el cable. En Key West no tienen nada muy
especial que ofrecernos aparte de más paisaje caribeño, y un pegote de hormigón
gigante que marca el punto más al sur de EEUU. Si aquí te tiras a nadar hacia
el sur, en 90 millas habrás llegado cerca de la Habana.
Por otro lado, iremos parando, haciendo el chorras, pillando
atascos (y es que aunque se llame highway, sólo tiene un carril para cada
sentido en muchos tramos)… de manera que con cruzar el Seven Mile Bridge y dar
la vuelta en Big Pine Key por ejemplo, será suficiente para nosotros, que ya
son 300 y pico Km. La zona de los cayos (Key Largo – Islamorada – Marathon –
Big Pine Key & Lower Keys y Key West) está masivamente dedicada al turismo,
así que mientras recorremos la Overseas nos veremos rodeados de escuelas de buceo,
chiringuitos de mojitos, restaurantes de marisco, puertos deportivos y
mansioncillas de jubilados. No esperéis grandes monumentos o interesantes
museos, porque sencillamente no los hay.
No, si bueno estará... pero no me lo compares.
Pretenden vender como gran atracción el garito
donde se rodó la película Key Largo, con Humphrey Bogart y Lauren Bacall…
pseeee, y seguramente el marisco sea una mierda comparado con el que tenemos en
Galicia o el Cantábrico (veo que a cualquier cangrejillo lo tratan como una
grandísima exquisitez). Nosotros no hemos venido a la Overseas a eso… aquí lo
que hay que hacer además de rodar sobre el agua es esperar al atardecer,
hacerse con una cerveza helada y regalarle algo como esto a la vista:
Si hubiera más tiempo, que no lo va a haber, la zona de los
cayos es un santuario del buceo. En Cayo Largo, metiéndonos un puñado de millas
hacia el Atlántico nos encontramos arrecifes de coral, y podríamos bajar a ver
el USS Spiegel Grove, hundido en 2002 para formar un arrecife artificial:
O el Cristo del abismo (amigo, cómo acojonas):
Cerraremos este primer día volviendo sobre nuestros pasos hacia Miami, y este será el momento en el que empezaremos de verdad a quitar millas entre nosotros y el Pacífico. La Overseas es fundamental, pero hay que reconocer que recorrerla no tiene mucha lógica si de llegar a California se trata. ¿Pero qué más da?
Como bonus track aquí os dejo un par de vídeos sobre el tema, con una carrera muy interesante...
Situémonos: estamos en el segundo o tercer día de viaje, ya hemos dejado atrás la península de la Florida, y observamos cómo a través de las ventanillas empiezan a cambiar los paisajes y la fauna local. Los alegres jubilados al volante de flamantes Lexus descapotables se están convirtiendo en ultrarrepublicanos de dudosa higiene conduciendo camionetas desvencijadas, y las urbanizaciones con campos de golf dan paso a parques de autocaravanas y cabañas sobre pilotes de madera en el pantano. Chavales, estamos metiendo el hocico en el sur profundo.
En las siguientes líneas vamos a acercarnos a una parte del viaje en la que no hay grandes ciudades, ni paisajes espectaculares, ni playas paradisiacas, ni ambientazo nocturno (salvo en Nueva Orleans, claro). Esto es distinto, esto es el Deep South; la atracción serán las gentes, su cultura sureña y el estilo de vida Redneck. Pantanos infestados de reptiles, pájaros tropicales cantando al atardecer, mosquitos dando la brasa todo el día, paletos con la brizna de hierba en la boca tocando el banjo en una mecedora en su porche de madera… no sé si os vais haciendo una idea.
Nuestra famosa línea azul atraviesa cuatro de los estados que conforman el Deep South por sus extremos más meridionales (Sur para los de la ESO). Éstos son la parte continental de Florida, conocida como Florida Panhandle, Alabama, Mississippi y Lousiana. Por ponerle un principio y un final, tomaremos Tallahassee y Beaumont, al principio de Texas.
Es una zona del país con una personalidad muy marcada, que ha recibido unas influencias distintas al resto de estados. El clima tropical, la profunda religiosidad, las continuas invasiones, la mezcla de culturas que desde siempre existe por la zona, los esclavos que se trajeron, el hecho de haber pertenecido a varios países (estas tierras fueron españolas o francesas unos cuantos añitos)… han forjado esta parte de USA como una esquina única y muy diferente a las otras.
Históricamente, los estados del sur profundo (Carolina del Sur, Georgia, Alabama, Mississippi, Luisiana, añadiendo partes de Texas y Florida) mantuvieron hasta antes de la Guerra Civil una economía basada en la agricultura. Es por esto que no debe extrañar que se los conociera como los “Cotton States” y que fueran aquellos en los que primero prendió la llama de la secesión, ya se sabe “Si me prohíbes tener alegres trabajadores encadenados, ¿Quién va a recoger tooodo este algodón?”. Como desde el norte seguían diciendo que nada de esclavos, los sureños fundaron la Confederación, se rebelaron, y así por encima: estuvieron a cañonazos unos 4 años contra los del Norte (La Unión). Y he resumido la Guerra Civil americana en tres líneas, voy a presentarme al examen de ciudadanía, que lo voy a clavar…
Espabilao, a estos gorilas sí que les vas a servir, y encima te van a solucionar el mes...
Sin meterme en camisas de once varas, algo que se puede decir sin miedo a equivocarse es que los estados sureños llevan votando masivamente republicano desde que los demócratas decidieron apoyar el movimiento por los derechos civiles allá por los ’60.
Y nos vamos acercando al punto caliente de la entrada: el habitante modelo que perseguiremos a lo largo de estos estados, el Redneck. Sin acritud, el gañán yanqui por excelencia. El Redneck viste siempre un mono de trabajo y una camisa de cuadros o camiseta sin mangas, siempre con más mierda que la paellera de Villabajo, una gorra reventada de alguna marca de camiones, armas, maquinaria agrícola (John Deere), de la Nascar…
El Redneck siempre masca tabaco, o lleva entre los labios una hierba seca, va cocido, metido, y armado (escopeta de caza preferiblemente) y conduce una monstruosa Chevy o Ford con ruedas Big Foot de barro.
Definición gráfica de diversión
Vive en un parque de caravanas y con frecuencia se ve envuelto en turbios enredos con su familia, e incluso sus animales (“Ey prima-cuñada-hermanastra, lo que pasa en el granero, se queda en el granero…”)
Al Redneck le encanta ir de caza, la Budweiser y el whisky, aunque el orden de lo anterior le da lo mismo. Adora la Nascar (sobre todo cuando hay piñazos y los coches salen volando envueltos en llamas). Y lo que más nos puede importar a nosotros: el Redneck es territorial y posesivo, no tolera intrusos en su territorio, primero disparará y luego preguntará.
Esta foto no puede ser más jodidamente perfecta
Pero en el fondo tiene buen corazón, y le encanta llevar a su novia a pasar una tarde romántica en un Destruction Derby.
El Deep South es una zona con una densidad de población baja (para los de la ESO: chacho, no está petao de peña por aquí), y las ciudades que iremos cruzando son de un tamaño mediano-pequeño. Tampoco hay grandes atracciones turísticas, así que el plan por esta zona puede ser rodar y rodar, tragar millas y cuando nos aburramos meternos por una carretera secundaria paralela a la interestatal I-10, a ver qué se cuece.
Las ciudades que cruzaremos serán, entre otras:
1. Tallahassee (FL): Capital de Florida, con alrededor de 200.000 habitantes. Además de salir en el título de un capítulo de Lost, tiene multitud de edificios gubernamentales, como el capitolio, que cuenta con un edificio antiguo y otro moderno detrás. En esta ciudad hay un huevo de museos, entre los que destacan el de Historia de Florida, el de Historia Natural, y para gozo de nuestro frikismo: el de automóviles antiguos.
2. Pensacola (FL): Unos 60.000 habitantes. Además de una bonita playa, en esta ciudad merece la pena visitar el museo de aviación naval, que además es gratis!
3. Mobile (AL): 200.000 habitantes. En Mobile habría que darse una vuelta por el distrito histórico De Tonti Square, echar un ojo a los edificios de finales del S.XIX y principios del XX, y visitar el Battleship Memorial Park, en el que podemos visitar el USS Alabama, un mastodóntico acorazado de la Segunda Guerra Mundial, o un Lockheed A-12, entre otros.
4. Biloxi (MI): Un pueblón de 45.000 habitantes. Por lo visto entre sus calles se encuentra uno de los objetos más fotografiados del Sur de USA: un faro… estáis de coña?
5. Gulfport (MI): La segunda ciudad más poblada del estado con 70.000 habitantes. Poco encuentro de esta ciudad, sólo que el Katrina se cebó bastante con ella.
6. Nueva Orleans (LA): Echadle un ojo a su entrada. Aquí planeamos una parada larga.
7. Baton Rouge (LA): Es la capital de Louisiana, algo más pequeña que Nueva Orleans. Merece la pena subir al nuevo edificio del capitolio y observar el Mississippi, que a su paso por esta ciudad ronda el kilómetro de anchura.
A orillas del río también podemos encontrar majestuosas mansiones de antes de la guerra civil, y vapores-casino, perfectos para perder unos dólares al poker mientras se degusta un buen bourbon. Cruzaremos el Mississippi por el Horace Wilkinson Bridge. Típica fotografía sureña.
8. Lafayette (LA): Con 120.000 habitantes. En esta ciudad encuentro bastantes referencias a la cultura Cajún. Entre los edificios destaca la St. John’s Cathedral.
Recopilando, nuestro recorrido por el Deep South podría centrarse en observar al Redneck en su hábitat natural y en pillar al vuelo algún trazo de la cultura Cajún sureña: las grandes mansiones decimonónicas rodeadas de plantaciones, los impecables gentlemen sureños, los vapores del Mississippi, el bourbon, catar la gastronomía con influencia francesa…
Faltaba éste, que no deja de ser interesante por ser el más corto, de hecho también sería un Coast to Coast saliendo desde Jacksonville al norte de Florida, y nos ahorraríamos unos 1000 Km más o menos. Pero interesa Miami, interesan los Everglades, interesa la Overseas Highway, interesa Orlando, Daytona… no podíamos dejar todo esto a un lado.
Hasta hoy hemos supuesto que empezamos en Miami, la ciudad es muy extensa, con hasta 15 km de ancho y alguno más de largo, tanto que se confunde con Fort Lauderdale unos 30 km al norte. Por esto hay que hacerse con un buen plano o gps si no queremos hacer el capullo dando vueltas nada más llegar.
Nuestra ruta empieza en los alrededores del aeropuerto, de momento no concretamos la ruta interna por la ciudad, eso será objeto de otra entrada a escala con más detalle, así que Ocean Drive, Miami Beach, Little Havana, etc., no están recogidos en este plano.
Salimos hacia el sur, bordeando Biscayne Bay, avanzando rodeados de jubilados yankees y quemando nuestros primeros galones de petróleo texano.
En Homestead tomamos las primeras millas de la Overseas Highway, aunque de momento no veremos su mejor cara. Empezamos a cruzar aguas del Atlántico, mezcladas con las del Caribe. Podemos visitar el Crocodile Lake, donde os podéis imaginar qué amigables animalicos podremos ver.
Seguimos bajando por la Fl-1 hacia el sur, dejamos atrás Cayo Largo e Islamorada donde nos podemos poner hasta las cejas de marisco:”If you love seafood try the Islamorada Fish Co. along the way, their famous Conch Fritters are to die for!”
Ahora nos encontramos con los típicos puentes de esta autopista, que recorreremos hasta, por ejemplo, Duck Key (Cayo Pato?). Podríamos llegar hasta Key West, pero imagino que se nos hará un poco pesado, más que nada porque tenemos mar a los dos lados de la carretera, luego hay que volver por donde hemos venido. Y serían unas 100 millas más.
Lo dicho, en cayo pato damos la vuelta, y empezamos a desandar camino. Aquí podría decirse que empieza el coast to coast, porque no vamos a volver atrás ya en ningún momento. Lo que hemos hecho hasta aquí es como coger carrerilla por la Overseas.
Volvemos hacia South Miami y nos dirigimos hacia el Oeste, atravesando los Everglades por la 90, luego girando al norte por la 29 y volviendo hacia Miami por la 75 que responde al sugerente nombre de Alligator Alley (el callejón del caimán). A ver quién tiene huevos de sacar un brazo por la ventanilla.
Abandonando Miami por la 75 en dirección norte nos dirigimos hacia Orlando. Por aquí caerá la primera noche, que llevaremos bastantes cientos de km encima.
Veremos lo que nos dé tiempo en Orlando, Miguelito y yo nos haremos una foto con el cartel de Oviedo.
Pasaremos por el Daytona International Speedway, y por Daytona Beach, donde seguramente caerá un bañito…
Seguimos hacia el norte por la 95 hasta Jacksonville. Habrá que investigar qué ver en esta ciudad.
Luego enfilamos definitivamente hacia el oeste por la 10 hasta el cruce con la 75, donde hemos establecido el fin de este primer tramo.
Como siempre esto es un primer boceto, si alguno descubre historias interesantes en la costa oeste de Florida, o en Tampa o en cualquier otro sitio por dónde no esté trazada la ruta, que proponga modificaciones. Se recibirá con los brazos abiertos cualquier colaboración.
Ya estamos de vuelta de nuestro retiro espiritual, tras un fin de semana muy palotesco (sólo nos faltó poner un cráneo con cuernos de vaca en el morro del Subi de Mick)
Hay que empezar a acercar un poco más el zoom al mapa, y pasar de las escalas de miles de millas a las de cientos. Del país completo a los estados, de ver la ruta completa a empezar a concretar tramos de 3 o 4 etapas.
Lo primero de todo, casi sin pensarlo ha surgido claramente la división del viaje en cuatro grandes tramos. El primero a través de Florida, el segundo (del que trata esta entrada) desde el norte de Florida hasta Amarillo al oeste de Texas, el tercero, el tramo del desierto a través de Nuevo Mexico, Utah y Nevada, y el cuarto para terminar, el tramo de California.
El principio está claro, y queda para otra entrada: hay que recorrer la Florida de sur a norte, independientemente de cómo vayamos, esto nos llevará un par de días, más el día de Miami, nos plantamos en la cuarta etapa para empezar el segundo tramo.
Por cierto, inciso: este año la Nascar corre en el Daytona International Speedway (al lado de Orlando) el día 2 de julio.http://www.nascar.com/races/cup/ Como mantengan el calendario aproximadamente para el año que viene, nos cae de puta madre para ver alguna carrerita.
Bueno al grano, llegamos al primer gran cruce de caminos y la primera gran decisión que tenemos que tomar, en función de lo que nos apetezca ver. Tenemos por delante unos 2.500Km hasta el oeste de Texas, donde parece que cambiaremos el paisaje y abriremos el tercer tramo a través del desierto. He escogido como puntos de salida y llegada de este segundo tramo desde la intersección de la I75 con la I10 en Florida hasta llegar a Amarillo en Texas. Las opciones para las rutas son dos a grandes rasgos, bien claras y con paisajes y atracciones bien diferentes que ver:
OPCIÓN 1: Optamos por Bordear el Golfo de México.
Ventajas: vamos por la costa, conocemos Nueva Orleans, opción aparentemente más “racional”. Desventajas: será mucho tiempo con paisajes similares de Florida, nos perdemos de conocer gran parte del sur profundo.
Caben dos posibilidades dentro de esta opción, que son:
(1.441 millas) Podemos tirar recto hasta Houston (we have a problem). Esta es la ruta más directa, en perjuicio de recorrer zonas profundas del centro de EEUU como gran parte de Oklahoma y las carreteras monumentales que hemos descubierto como la de Mena – Talihina scenic byway. Iremos por zonas más pobladas, playitas cada poco y tierras bajas en plan pantano. Ésta es la más corta, ya solo por eso hay que tenerla en cuenta si queremos hacer menos Km al día.
O podemos, (1.483 millas) una vez alcanzada Nueva Orleans, enfilar hacia el norte a empaparnos un poco del sur profundo. Es una ruta intermedia, porque catamos un poco de todo. Aquí se abre otra duda, habría que escoger si queremos ir al cruce con la Ruta 66 en dirección a Oklahoma City o conocer Dallas que debe merecer la pena (+300 millas). Tengo que informarme más acerca de ésta porque del interior de Louisiana y Arkansas no tengo ni guarra.
OPCIÓN 2: Atravesamos el sur profundo (1.382 millas sin Dallas, 1.550 con)
Nada más llegar al norte de Florida enfilamos para atravesar los estados sureños: Alabama, Mississippi y conocemos Memphis (Tennessee), para luego cruzar Arkansas de este a oeste. Ruta con menos ciudades y más pueblillos. Las ventajas son que cambiamos de aires, conocemos un par de estados míticos de cojones, hogar de las tradiciones más profundas y viejunas de EEUU, donde probablemente nos pasen movidas para recordar; además, si pasamos de ver Dallas, nos hacemos un tramo largo de la Ruta 66 y podremos ver toda la morralla que suele haber para el turista. Las principales desventajas son que nos perdemos Nueva Orleans y Dallas queda un poco a desmano (unos 300-400Km a mayores), y que habrá que hacer mucho más trabajo de investigación sobre lo que queremos ver, porque no hay ciudades grandes en el camino y me da la sensación de que no es una zona turísticamente muy explotada por los rednecks.
Es fundamental que TODOS dediquemos un rato a empaparnos un poco de las rutas y que dejéis en los comentarios una opinión un poco razonada acompañada de un voto por alguna de las que propongo o sugerencia de nuevo trazado. Es un tramo enorme del viaje y el “a mí me da igual” no vale.
Ahí queda gayers, mi voto y opinión cuando vea algún comentario.