martes, 22 de noviembre de 2011

CÓMO SER UN POCO MENOS GUIRI


Hace un par de entradas revisábamos cómo conducir por las carreteras americanas sin ir llamando la atención de todos los sheriffs del condado. Ahora les echaremos un ojo a otros consejos más generales para los ratos entre paliza y paliza al volante. Son esos pequeños detalles que te pueden reventar el viaje si cometes el error de pasarlos por alto.


En esta entrada hablaremos un poco de todo, y sin orden aparente porque hay mil pijadas distintas que se me han ido ocurriendo y que he ido encontrando.

Para empezar, aunque seguramente en el futuro esto merecerá una entrada aparte, vamos a ver la documentación que hay que tener en regla:

http://spanish.madrid.usembassy.gov/es/visas/vwp.html

Por supuesto, el pasaporte, con una validez de al menos 6 meses a partir de la fecha del viaje. Por otro lado, gracias a que (todavía) no nos consideran tercermundistas, España se acoge al programa de exención de visado (VWP), por lo que podemos viajar hasta 90 días a USA sin tener que sacarnos el de turista, sino sólo con un pasaporte de lectura mecánica, como el que emitimos en España desde 2003. También nos van a pedir que presentemos los billetes de ida y vuelta de avión y rellenar el típico formulario sobre si vamos a volar el pentágono o a ponernos a hacer roscos con el coche en el Golden Gate o a comernos las flores del jardín de la casa blanca. Creo que sobra decir que por muchas ganas de juerga que haya al principio, cero de pijadas con el tema… sería para gastarle el cuello a collejas al que le den la vuelta por responder de manera dudosa a alguna pregunta.

Una vez allí, empezaremos a echar de menos el fabuloso sistema decimal en el que tantas veces nos cagamos cuando estudiábamos… (a ver si para entonces ninguno de nosotros sigue “haciendo como que estudia”)

1 milla (mi) = 1.609,3m. 1 yarda (yd) = 0,914m. 1 pie (ft) = 0,305m. 1 Pulgada (In) = 2,54cm.

1 Onza (Oz) = 28,35g. 1 Libra (Lb) = 453,59 g.

La temperatura la veremos permanentemente en grados Fahrenheit: ºF = (1,8)ºC + 32. Así, el agua se congela a 32ºF y hierve a 212ºF. Para los de las ESO, coma ya se os ha olvidado cómo despejar en las ecuaciones, a la temperatura en Fahrenheit se le resta 32, y se divide entre 1,8 para tener los centígrados.

Atravesaremos 4 husos horarios, siempre ganándole horas al reloj por carretera.



En casi todos los blogs y consejos que leo, reconocen que hay dos números ideales de gorilas para hacer este viaje: 3 o 4. Si somos 4, lo bueno es que todos los gastos compartidos (básicamente gasofa y alquiler del coche) se reparten entre uno más. Por otro lado, yendo 3, en muchos sitios podremos pillar habitación doble con cama supletoria, con lo que nos ahorramos una habitación extra, y además el asiento trasero del coche puede convertirse en un sofá brutal para echar siestas cerdas. Así que entre 3 o 4 va a dar un poco igual.


El horario comercial es de 9-9:30 a 17:30-18. Ojo en las tiendas, porque hay un impuesto de venta sobre todos los artículos de entre el 3 y el 15% que no están obligados a reflejar en las etiquetas. Vale que no vamos a dejar de comprar un sombrero texano porque en vez de $25 cueste $28, pero saber esto nos puede evitar salir indigandos y mosqueados sin razón de algún sitio.

Vamos a ver el tema de los restaurantes. Los camareros son extremadamente amables, y te preguntarás por qué… pues porque esperan entre un 15 y un 20% de la factura en propinas. Dicen que gran parte de su sueldo lo sacan de ahí, porque el sueldo base es una miseria. Al pasarte la cuenta, lo tienen preparado también para que dejes propina en caso de que pagues con tarjeta. Apuntas con un boli en la factura lo que quieres dejar, y amigablemente se cobran su parte del pastel.


También te puedes negar a dejarla, pero yo no jugaría con esos detalles cuando estemos atravesando el norte de Florida, Alabama o Mississippi y los rednecks quieran echar la tarde persiguiendo al foreigner sacando su M-16 por la ventanilla…

En muchos restaurantes pagas el vaso y rellenas todas las veces que quieras. Aquí es donde se demuestra quién tiene dos dedos de frente, paga $2 por el vaso pequeño y lo rellena 15 veces; y quién no ha seguido las leyes de Darwin y paga $5 por el vaso grande y no se lo acaba.

A pesar de lo que pensamos, USA es un país cojonudo para comer, la mejor comida internacional del mundo. Qué listillos. De manera que además de vernos rodeados de fast food cerda everywhere, también encontraremos buenos asiáticos en California, mejicanos y brasileños en los estados centrales, y comida europea prácticamente en todos los sitios.

Hay un blog muy cachondo en el que recomiendan pillar una nevera de estas de viaje. Tenerla permanentemente surtida de hielos no es caro, porque por lo visto la mayoría de las máquinas de refrescos de las gasolineras te los dan gratis, y en las recepciones de los moteles también te los regalan cuando te vas. Puede ser una buena inversión, lo estudiaremos, depende del sitio que nos sobre en el maletero.


Y aquí quería llegar, al sitio disponible en el coche y a los equipajes. Todo el mundo sabe que una maleta con ropa para 3 semanas es enorme. Cada día habrá que abrirla, cerrarla, y arrastrarla por diosabequé callejones infectos hasta el maletero del coche… joder, da pereza sólo pensarlo, hay que reducir el equipaje al mínimo. Nada de una camiseta para cada día, y nada de 15 pares de zapatos. Una maleta enorme es inmanejable: primero por tamaño y luego porque a partir del día 10-12, allá por Nuevo México o Utah, la ropa sucia empezará a atufar a la limpia, que se habrá ido arrugando con tanto dobla-desdobla… vamos, que tendremos una maleta con 15Kg de ropa hecha una mierda.

Hay que lavar la ropa por el camino, princesas… cada tarde cuando se llegue al motel (o lo que sea, procuraremos pillar algo que al menos tenga un lavabo). Allí se saca la pastilla de Lagarto y se frotan los gayumbos, los calcetines y las camisetas (nota mental: por lo menos viajamos en verano). Se deja secando por la noche y se termina de secar al día siguiente por la ventanilla (unos 5 o 6 segundos en Death Valley) o sobre el salpicadero si hace falta. También podemos aprovechar cuando pasemos por alguna lavandería mítica de los chinos, y hacer la colada mezclándonos con la población local.


Tema electricidad: allí funcionan con 110V y 60Hz, y además enchufes de clavijas planas. Vamos, que no nos va a servir ningún cacharro de los de aquí si no nos hacemos con un transformador y adaptador. Preferiblemente comprado aquí, porque allí lógicamente no los usa ni Perry, y son objetos perfectos para crujir al turista desinformado.


Sobre las tarjetas de crédito, funcionan bien las Visa y MasterCard. Es fundamental llevar unas cuantas, porque nos la van a pedir para todo, alquilar el coche, reservar habitaciones y cualquier trámite medio serio, no olvidemos que en USA, como en UK, la gente no tiene DNI ni nada por el estilo.

En los hoteles no cambian pasta (y menos aún en los que nos vamos a mover nosotros), y sólo lo hacen en algunos grandes bancos de las ciudades, así que olvidaros de ver euros en la cartera y acostumbrémonos a las jetillas verdes de los presidentes yankis. Por cierto, los cheques de viaje sí que pueden valer en comercios, restaurantes y hoteles. Yo hace un huevo que no los uso, habrá que informarse.

Cambiando de tema, aquí el orden narrativo es como de un niño de primaria, qué queréis... el urbanismo americano es radicalmente diferente al que conocemos, así como la distribución de las zonas chungas. No es de extrañar que te recomienden evitar los downtown (centros financieros de grandes ciudades) fuera del horario laboral, por ejemplo. Vamos a dejarnos asesorar en cuanto a qué barrios hay que evitar y qué zonas de la ciudad es mejor rodear. Vale que queramos emular películas como Vanishing Point, o Easy Rider, pero yo paso de verme envuelto en The Wire, o que nos hagan un Training Day o de que prueben a hacer el Club de la Lucha con nuestros culos.


Sobre los mapas y GPS, hay gente que recomienda comprar un receptor GPS para portátil y hacerse con un software de mapas que lo soporte (como MS Streets & Trips), no es mala idea porque el ordenador vamos a llevarlo de todas maneras.


En cualquier caso yo voy a meter mapas de los estados que atravesaremos en el GPS del móvil, y nos haremos con mapas de papel de escalas generales en las gasolineras. Dentro de las ciudades nos guiará el GPS, pero vamos a intentar no abusar de este artilugio, nosotros no somos turistas desplazándose de A a B por el camino más corto, somos viajeros. Y si vamos a atravesar una carretera entre ranchos en Texas, o a meternos por pistas de tierra en Death Valley, mejor tener en la manga el plan B de poner un plano sobre el capó del coche, orientarlo y hacerse una idea aproximada de por dónde andamos.

El éxito de un viaje de este estilo pasa por ir a nuestra bola, en tiempo y en lugares, de eso no hay duda. Pero esto no quita que llevemos bien planificada la ruta, conociendo dónde nos pueden crujir en un peaje, las gasolineras con mejores precios, las carreteras con vistas acojonantes (scenic byways), por dónde van los tiros de cada una de las cadenas de moteles, y un huevo de detalles. Planificar este viaje hace 12-15 años habría sido un infierno, vamos a aprovechar que tenemos casi todo a tiro de ratón.

No me puedo creer que haya llegado hasta aquí sin haber puesto alguna foto de coches... increíble. Las únicas ruedas son las del carrito mierdoso de Bubbles, no puede ser.


Hala, mucho mejor.

lunes, 24 de octubre de 2011

BARRAS, ESTRELLAS... Y CARBURADORES

Porque cuando piensas en USA, una de las imágenes que se te vienen inevitablemente a la cabeza es una larga cinta de asfalto a través de una enorme llanura, mientras un V8 de cuatrocientas y pico pulgadas cúbicas le pone música a la escena.


Vamos a hacer una pequeña lista de lo más subjetiva respondiendo a: ¿Cuáles son los coches que hay que cruzarse para decir: “coño, pues sí que estamos en USA!”


Algunos van a ser muy difíciles de cazar, y con suerte los veremos en el museo que nos decía Mick en su entrada de Las Vegas, otros van a aparecer en el momento más inesperado en un parking de un 7eleven y habrá que hacerles la foto de rigor; son producto puro del espíritu yanqui de las cuatro ruedas, algo de lo que queremos empaparnos desde la primera milla, sí, somos unos petrolheads, algún problema?
Vamos con ellos:

1. Chevrolet Corvette ZR1 C4 (1990): Por varias razones; ¿Por qué el C4?, porque lo recuerdo como uno de los carracos que me llamaban la atención en mis años de guaje, ya que esta versión se fabricó desde 1983 hasta 1996 (se llevó un buen lavado de cara en 1991), porque era el que tenía Fénix el del equipo A, porque Mick y yo hemos hecho muchas millas al volante de un ZR1 en el primer Need for Speed, por los faros escamoteables y los indicadores digitales que nunca volverán…


Con el V8 LT5 de 375cv bramando bronco y la típica pinta de deportivo yanqui ochentero, es un avistamiento que hay que perseguir a cualquier precio.



2. Ford F-Series: No vamos a tener ningún problema en avistar ésta. Si buscas fotos de las furgonetas F-xxx de Ford, la pantalla se te llena con típica camioneta de asesino en serie, desde el primer modelo hasta la octava generación que se lanzó en 1997. A partir de entonces (será que los psicópatas sólo conducen cacharros de segunda mano), ya no tienen un pinta tan turbia.


Es y ha sido la mula de carga de este país desde 1948. Actualmente encontramos F-150, 250 y 350 (la 650 directamente pasa al apartado de camiones), por ejemplo la 350 superduty mete miedo.



3. Pontiac GTO: en sus versiones desde 1964 hasta 1967, representa para muchos el modelo que abrió el camino a los Muscle Car. Ninguna broma con este hierro que se marcaba el 0-60 mph en 5,8 segundos (más rápido que un Testarossa) y que llegó a montar un V8 de 6,6 litros y 360cv.


 


4. Chevrolet Montecarlo (1986): Un modelo eterno, preparado de mil y una maneras, tanto para sacar los subfusiles por la ventanilla y ametrallar el negocio rival, como para ponerle una suspensión hidráulica y llevarlo a bailar.


Parecerá todo lo matraca que quieras, pero intenta reírte del SS y su V8 5.7 en un semáforo…



5. Peterbilt 281: A muchos no se nos olvidará nunca este retrovisor:


El Peterbilt de Duel (El diablo sobre ruedas). Os aseguro que como veamos uno en marcha por la carretera, continúo el viaje en avión.



6. Cadillac Escalade EXT, ojo, tiene que estar tuneado: El paradigma de la gilipollez automovilística. Seguro que en algún suburbio cae alguno, del nigger de turno montado en el dólar… motorcillo de 6 litros y 403cv.


 
Get out o'da way maddafacka...!


7. Una furgoneta de reparto, imprescindible que no tenga puertas. Protagonista de miles de persecuciones chorras en películas. De ésta no tengo ni idea de marcas o modelos, si alguien me quiere iluminar, estaré agradecido. Si avistamos la mítica de FedEx, pues mejor que mejor.



8. Cadillac 62 (1959)
El de 1959 es el máximo exponente de aquella época en la que los diseños estaban marcados por los avances en aeronáutica y la gente se despertaba cada día con nuevas noticias sobre la carrera espacial.


En mi opinión, uno de los coches que hay que tener si de repente te vuelves millonario y quieres llenar el garaje de tu mansión con 20 o 30 grandes mitos del automóvil.



9. Cadillac Eldorado (1976): es otro peso pesado de la cultura americana del coche. El que tiene en la peli el típico mamonazo potentado del condado, forrado gracias a su ganadería o a sus pozos de petróleo. Este cacharro llegó a montar un monstruoso V8 con 8,2 litros (500 pulgadas cúbicas) y 400cv. Tiene que ser una experiencia religiosa conducir estas 2,5 toneladas sobre la suspensión de gelatina que se ofrecía entonces.

Treehuggers en mi campo de petróleo??  No, si mi colt 357 puede impedirlo...

Si lo vemos con un par de cuernos sobre el frontal, cuenta doble.



10. DodgeViper RT/10 (1992-95): el primero y auténtico viper, el último de los muscle car a la antigua usanza. Mick y yo ya nos subimos en uno cuando todavía jugábamos con la NES, y gastamos mucha saliva discutiendo si era mejor que el Ferrari F-50. Esta máquina de despellejar gomas traseras monta un V10 de 8,0 litros, derivado de un motor de camión.



El otro día vi uno de éstos de primera serie en Madrid y el ruido que salía por esos escapes laterales se parecía al de ochenta Harleys de las grandes juntas, y a punto de petar. Indescriptible.
Algún Viper de los modernos, o algún GTS seguro que también cae. No le haremos ascos tampoco.



11. Ford Bronco. El típico todo terreno, el millones de películas de catástrofes, el de Jack en perdidos (modelo 73-74), el que imitan en el San Andreas con el Rancher o el de los malos del Equipo A (modelo 78-79).



Motores, pues os los imagináis, V8 hasta 6,6 litros: Fuck the fuel Economy.


12. Algún japo noventero tuneado y (aparentemente) vitaminado hasta las cejas. En plan Need for Speed Underground, o The Fast and the Furious. Vale un Supra Turbo, un RX-7, un S-2000, un Impreza WRX, un Evo, un Integra Type-R, un 300ZX, un 240SX… o ya por pedir, un Skyline R-33 o R-34. Que nadie se me tire al cuello, que para ver tuning de calidad hay que salir por patas de nuestro querido país.


 

Imprescindibles los vinilos de colorines, el alerón-tabla de planchar y el tubarro desfasado, lo que haya bajo el capó no lo vamos a poder ver, pero queremos oírlo.


13. Jeep Wagoneer. (1980’s y principios de los 90) El clásico Grand Cherokee pero con los paneles laterales de madera pichiglásica.


No sé a quién se le ocurrió esta idea, ni qué soluciona frente a las puertas de chapa, pero es jodidamente mítico. Hay que cazar uno de éstos como sea.


14. Clásicos cincuenteros. Éstos, por su antigüedad, va a resultar más difícil pillarlos al aire libre, pero siempre están los museos y los abueletes que guardan uno en el garaje. Con formas más redondas a principios de década, y más “nave espacial” a final de ella. Yo he visto unos cuantos rapiñados y remendados hasta el extremo en Cuba pero apetece verlos en todo su esplendor en su patria. Todos símbolos de la América próspera, feliz y orgullosa después de machacar a todo kiski en la segunda guerra mundial. Entre otros:

Chevrolet Bel Air (1954)


Chevrolet Impala (1958-60)



Hudson Hornet (1950-57) o el Commodore Mk3 (1948-51). Me encanta el Hornet Coupe.

Alguno se acuerda de Cars...?


Ford Thuderbird, el del 55, por ejemplo.


Dodge Coronet (1958)



15. Otros muscle de la época dorada. Esto es, de los de finales de los 60 hasta la crisis del petróleo del 73. Ya puse antes el GTO, separado del resto por lo que significó, pero hay más. Aquí me cuesta escoger, pero personalmente me quedo con:

Oldsmobile 442, con varias versiones interesantes desde 1964, llegó a montar el V8 de 455cu (7,5litros) y hasta 400cv. Para mí, el muscle con la línea mejor conseguida de todos. Podías conducir un sucedáneo en el GTA si mangabas un Sabre.



Plymouth Barracuda, o ‘Cuda para los amigos, interesante a partir del modelo del 67. Toca techo en 1971. Se llegó a vender con el 426 Hemi y el 440 (7 litracos), con 425 y 390cv respectivamente. Su producción bastante limitada y su escasez actual lo convierten en uno de los más codiciados, se ha llegado a pagar hasta un millón de $ por un Hemi descapotable como el de la foto.


Dodge Challenger 1970-71. Primo hermano del ‘Cuda, aunque con una orientación un poco más lujosa. Ligeramente más grande, montaba sus mismos motores, hasta 425cv. Protagonizó películas míticas, como Vanishing Point (la de la primera foto de la entrada), rodada en el 71.


Dodge Charger 1971, un diseño inconfundible allá donde vayas. Montaba en sus versiones más potentes el 426 Hemi. Todos tenemos en la cabeza el General Lee, un Charger de 1969, o el de Toretto de The Fast and the Furious, uno del 70 un poco retocadillo.



Chevrolet Chevelle, segunda generación (1968-1972). A mí me tiene ganado el modelo del 1970, se equipó con un monstruoso 454cu (7,4l), que en su versión LS6 ofrecía 450cv. Con un peso en orden de marcha de 1,6 toneladas, se marcaba el 0-60 mph en 6,1 segundos.



Ford Mustang, no podía faltar, por ejemplo el Shelby GT350 o GT500 y el Boss 429. Una figura que casi cualquier profano en la materia puede reconocer. Los dos primeros, del 65 y 66, fueron adaptados del modelo original por el preparador Carroll Shelby. El GT500 se hizo famoso para el público digamos “poco entendido” con la película 60 segundos, a partir de una preparación acertada pero que la gente confunde con el original. Y no, Eleanor no existía en los años 60. Lo que había era ésto:

Perfectamente sencillo. Sencillamente perfecto

Probablemente todos recordaremos la persecución de Bullit, protagonizada por un Mustang verde con el motor 390 (325cv) y un Charger 440 negro (el de los malos), por las calles de San Francisco.
El Boss 429 de 1969 es, para mí, el más bruto y el estéticamente mejor logrado de todos. Su motor fue el resultado de la búsqueda de Ford de algo con lo que competir en las carreras de Nascar contra el famoso 426 Hemi de Chevrolet. Los datos oficiales bailan, pero se estima que su potencia rondaba los 500cv, actualmente, su rareza hace que la cotización se dispare hasta los $350.000.



Buick Riviera Boat Tail (1971), la verdad es que este ballenato de 5,5 metros y dos toneladas no se ajusta realmente al concepto de muscle car, pero siempre me ha gustado, y merece la pena buscar alguno sólo por esta trasera tan peculiar. Actualmente se cotiza para preparaciones como lowrider.


Vale, éste no es el boattail, pero merece un hueco por aquí a modo de guinda del pastel:


Y porque como hemos visto en Crank, también se le puede dar zapatilla. Montaba un 455 (joder ya empiezo a pensar en pulgadas cúbicas, madre mía) con 330cv.


Y vamos dejándolo que ésto se me está yendo de las manos, se me siguen ocurriendo de dos en dos... puede que haya un volumen II, quién sabe.