Mostrando entradas con la etiqueta Nueva Orleans. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nueva Orleans. Mostrar todas las entradas

martes, 20 de marzo de 2012

INMERSIÓN LOCAL (PARTE I)

Estamos a 19 de marzo. Faltan menos de 5 meses para que cojamos un avión que todavía no tenemos decidido, a una hora de la que no tenemos ni idea y hagamos escala (o no) en un aeropuerto desconocido hasta llegar a las bonitas playas de la Florida. La gente nos empieza a preguntar, ¿lo tenéis todo planeado? Nuestra respuesta es clara y concisa. NO. Seguimos con nuestras divagaciones, ilusiones e imaginaciones. Y de ello trata la entrada de hoy.

El señor Bujías ya tiene mirado el modelo de avión y todo...

¿Quién nos recibirá en el aeropuerto de Miami o al entrar en un peaje por la ronda sur de Dallas? ¿Cómo será el gasolinero que nos llene el depósito del coche en Mobile (AL) o la camarera de la caferería que nos sirva el desayuno Santa Cruz (CA)?. En esta entrada vamos a tirar un poco de topicazos para tratar de descifrar de una manera gilipollas y totalmente carente de veracidad quienes serán nuestros anfitriones en los distintos estados/ciudades por los que pasemos.

Un bonito fondo musical mientras lees el blog...

Antes de empezar, me gustaría informar a ese lector que tenemos al otro lado del charco, sentado detrás de la pantalla de su Apple y bebiéndose una Cherry Coke de chorrocientas calorias, de lo siguiente: sí, así es como os vemos desde Europa...no podéis hacer nada por cambiarlo. Para nosotros seguiréis siguendo unos comedores compulsivos de hamburguesas, gastones y que os da exactamente igual el protocolo de Kyoto o el ahorro energético...aun así, os queremos tal y como sois.



Bueno, vayamos al tema que nos ocupa que me voy por las ramas. En primer lugar, llegaremos a Miami. Como ya vimos en la entrada referente a esta ciudad, el 30% de la población de la ciudad son camareros mazaos y mujeres pegadas a trozos de silicona. Es en estos ambientes donde mejor nos desenvolveremos los gorilas, ya que llevamos varios años preparando este viaje a base de creatina y ciclos en el gimnasio. De hecho, se rumorea que el señor Tuercas se hizo acoplar una pantalla de rayos UVA encima de la cama nido que tiene en Valladolid para no perder el bronceado ni un solo dia...

Los mazaos miamiescos juegan a deportes estúpidos en los que pueden lucir sus músculos, tales como tirarse bolas de arena o pasarse una pelota de tenis. Sudan leche de coco y, al igual que sus congéneres femeninos, les encanta estar tumbados en la playa con los antebrazos apoyados para realzar abdominales y de paso ver qué se cuece en South Beach. No eres nadie si no vistes de Dsquared o D&G...así que gorilas, asumid vuestra derrota con la camiseta Ferrys y la gorra de Municipalia 86...aquí estáis peleando contra primeras marcas...

ole ole...chacho!! los tatoos y las gorras torcidas!!

como una olaaaa tu amor llegó a mi vida!!

Si el 30% de la población de Miami corresponde a los camareros mazaos...¿quién está detrás de la barra aparte de nosotros 4? ¿quién representa el otro 70%? Muy bien!! Habéis acertado: los viejunos.



Los viejunos forman la mayor parte del ecosistema caribeño de los Estados Unidos. Al pasar de los 80 años emigran al sur atraidos por la temperatura, los ritmos caribeños y las clases de aqua-gym en las piscinas. Hay que tener mucho cuidado puesto que, en cualquier cola de cualquier tienda de Miami, si no andas un poco espabilado, nunca jamás llegará tu turno...serás rebasado constantemente por viejas supuestamente despistadas que te adelantarán mirando hacia otro lado como si de un Red Bull Racing se tratase.


clásica escena que no entiende de edades...

Los viejunos de Miami también resultan peligrosos detrás de los volantes de sus coches. Su falta de agudeza visual, mala memoria y pasotismo al volante supondrán otro reto a la hora de intentar salir de los Cayos...

Me cago en la p*** de oros p**** españoles, quitad ese SUV de mie*** de delante de mi Chevy Malibu

Avancemos hacia el norte. Vamos dejando atrás la silicona y las arrugas y nos empezamos a adentrar en las zonas pantanosas de los estados sureños de Alabama y Lousiana. Poco a poco empezamos a ver cómo la gente se sorprende de nuestra presencia y les resulta gracioso nuestro extraño acento. Los músculos tatuados se van convirtiendo en petos tejanos y ausencia de piezas dentales...

Paramos a repostar en una gasolinera en Mobile (Alabama) y vemos cómo en el surtidor de al lado hay un joven llenando el tanque de una pick-up ochentera. En el interior del vehículo se encuentra su mujer, con la que guarda un curioso y sospechoso parecido. En el centro del asiento hay tres niños y en la caja 2 fardos de paja y diversas herramientas de labranza. Si, estamos en el Deep South y este es su inquilino prototipo.

Ojo al niño redneck con cara de "WTF?"


Para los de la LOGSE (yo lo soy): "Todo lo que haya necesitado saber sobre el Islam lo aprendí el 11S"

El redneck es feliz con su estilo de vida. Con sus armas, su ropa de camuflaje y su música country. De vacaciones le gusta ir a Las Vegas a gastar lo poco que ha ganado vendiendo ganado y es un apasionado de algunos "deportes" del motor como las carreras de Big Foot, los Destruction Derby. No le provoques y no te provocará. No le bajes el volumen de su temazo favorito, ni le robes a su chica en el baile del pueblo...


Marty McFly aprueba la temática del blog...

Cojamos el coche y sigamos nuestro camino por el Deep South. Lo próximo que encontraremos será la hermosa ciudad de Nueva Orleans. Al hablar de Nueva Orleans, a todos se nos viene a la cabeza una calle larga llena de afroamericanos en la que la gente toca la armónica mientras contemplamos locales en los que se destripan pollos y gordas inmundas realizan rituales vudú...

Un vendedor de cupones de Nueva Orleans cantando el waka-waka

A los más frikis Nueva Orleans les recordará las andanzas de Guybrush y su pollo de goma con una polea en el Monkey Island I.

Guybrush Threepwood ya estuvo en Nueva Orleans

Tras abandonar Nueva Orleans y su santería, si no hemos muerto al haber sido acuchillados nuestros muñecos vudú, nos dirigiremos a Texas, pero esto ya lo veremos en la siguiente entrada.

lunes, 5 de septiembre de 2011

NUEVA ORLEANS

A una distancia de unas mil y pico millas del punto de salida de nuestra ruta, tras dejar atrás Florida, Alabama y Mississippi nos encontramos con Nueva Orleans, la ciudad más poblada del estado de Luisiana.


Sobre la desembocadura del Mississippi y a tres metros bajo el nivel del mar (de aquí la liada con el Katrina) se levanta esta ciudad, que poco tiene que ver con el resto de las ciudades del país. Aquí el coche estorba, las calles estrechas y las casas bajas recuerdan más al estilo europeo que al americano puro y duro que veremos en las siguientes etapas, Houston y Dallas por ejemplo.

Esto es porque Nueva Orleans fue francesa y luego española antes que yanqui. Lecciones de historia aparte, vamos al lío. Tenemos que empaparnos del espíritu cajún, del vudú, del jazz y de una de las mejores cocinas que encontraremos en el viaje, y tenemos que hacerlo en un día, no vamos a tener más tiempo. Así que hay que llegar con la lección bien aprendida, no vale bajar del coche y quedarse con esta cara de Past - YaoMing mirando alrededor como un gilipollas.


Lo que vamos a ver en el día que tenemos será el French Quarter, según mis averiguaciones es un barrio de unas 14 manzanas de ancho encajonado entre el río, Canal St., N Rampart St. y Esplanade Avenue. Aquí se ve el French Quarter junto al distrito financiero. No tiene los mismos rascacielos que Manhattan pero el skyline de noche tampoco es feo.


Habrá que dejar el coche en el hotel o en alguno de los Park & Ride de las afueras, porque aparcar por el centro además de caro debe ser bastante difícil. Y por ejemplo sacarse un pase de turista para el tranvía, que sale por $5.


Uno de los sitios de visita obligada es el Café Du Monde, no porque tenga el mejor café ni los mejores bollos, pero todos sabemos como va esto. El sitio mola para el turisteo, está en el cogollo, tiene más años que el comer y sale en todas las guías. Por algo será, tendrá su encanto. Desayuno o merienda o lo que nos apetezca, cerdo y barato a base de Beignets (una especie de donuts) en el medio del barrio, junto a la catedral y el río.


La catedral de St. Louis, del siglo XVIII (de lo más viejuno que deben tener estos yanquis)

Bourbon Street, la columna vertebral del French Quarter, llena de garitos oscuros, tiendas de vudú, locales de jazz, restaurantes para todos los bolsillos, carros de caballos, frikis tocando el saxo, videoclubes sin vídeo... vamos, un desmadre. Ésta hay que recorrerla entera que debe ser un cachondeo.


Junto a Bourbon Street, en el 726 de St. Peter Street está el Preservation Hall:
http://www.preservationhall.com/hall/index.aspx Un local de jazz que recomienda todo el mundo. Parece que por $12 entramos, otra cosa será pillar sitio sentado. No está mal para tomar algo antes de salir de timba empapándose de jazz, en el sitio donde unos cuantos zumbaos con raices africanas le dieron forma, lo sacaron de las plantaciones de algodón y lo metieron en los bares.


Por cierto, la timba por la calle en Nueva Orleans tiene horario europeo, de 11 a 6 de la mañana. Algo que no vamos a ver en ninguna otra ciudad del viaje.

Más sitios que por lo visto merecen la pena, Pat o Briens:
http://www.patobriens.com/patobriens/ para tomarse un mítico Hurricane. Dicen que no te puedes ir de Nueva Orleans sin probarlos... pues les haremos caso.


Debe haber un museo de la Segunda Guerra Mundial espectacular, miles de historias de Vudú, probar los Poboys de Popeye, o Crawfish en Denny's son más recomendaciones. Una vuelta junto al río a ver si vemos un vapor de palas...


Lo bueno que tiene es que tiene pinta de quedar todo bastante a mano, con cachondeo y frikismo esotérico en cada esquina. Así que sabiendo unos cuantos sitios fundamentales, luego nos moveremos un poco según nos apetezca, que no vamos a perder mucho tiempo.

He leído que no hay que complicarse, hotel decente en el centro y nos olvidamos de historias. Los barrios periféricos aún no están reconstruidos después de lo del Katrina y la fauna local no tiene pinta de ser muy recomendable.


Por cierto, comprar souvenirs en Louisiana es chollo, si guardamos los recibos nos devuelven los impuestos en el aeropuerto cuando salgamos. Como si lo hubiéramos pillado todo en el Duty Free. Así que a llenar la maleta de muñequitos Vudú y mierdecillas variadas.